Conservar la vista

Método Bates para relajar los ojos.

La calidad de vida depende también de la vista, sentido que puede verse afectado por patologías de grado diverso. La miopía consiste en la dificultad para distinguir objetos lejanos y la presbicia la dificultad para enfocar objetos cercanos por un efecto de acomodación. La oftalmología puede dar soluciones a estas patologías a través de lentes graduadas.

El método Bates para relajar los ojos

Según William H. Bates, un médio americano, el uso de lentes correctoras desde la edad escolar en el caso de la miopía o bien desde la madurez, cuando aparece la presbicia no es del todo aconsejable puesto que bloquea la capacidad de autocorrección del organismo.

En función de esta idea, se aconsejan una serie de ejercicios que ofrecen sus mejores resultados contra la presbicia en su fase inicial.

Los ejercicios deben realizarse con constancia o de lo contrario no serían efectivos. Incluyen delicadas maniobras de comprensión, roce y masaje de los ojos y se complementan con ténicas de respiración propias del yoga de relajación y meditación.

Palming

Cubrir los ojos cerrados con las palmas de las manos, sin apretar. Los dedos deben cruzarse sobre la frente. De esta manera, no penetrará la luz y el calor que proporcionan las manos se transmite a los párpados, generando una sensación de paz y protección.

Simultánemente pueden visualizarse imágenes placenteras que acentúen el estado de relajación y bienestar.

El ejercicio debe realizarse con los codos apoyados sobre una superficie plana de manera tal que pueda mantenerse un equilibrio estable. La duración puede variar de algunos pocos minutos a una hora.

Blinking

Consiste en pestañar frecuentemente de manera voluntaria durante unos minutos varias veces al día. Se pretende estimular la acción de las pestañas lubrincado y limpiando los ojos manteníendolos húmedos. También favorece la dilatación de los vasos y la oxigenación del globo ocular.

Tratak

Util para devolver la capacidad de enfoque, el tratak consiste en observar durante unos minutos un objeto cercano como la llama de una vela o simplemente la unta de la nariz. Si se pretende también recuperar la movidad ocular, se acabará el jeercicio con rotaciones de los globos oculares en ambos sentidos.